Fundación Juan Rejano

Puente genil

La Fundación y la Capitalidad Cultural

Desde nuestra posición, ¿cómo vemos un proyecto de Capitalidad Cultural, del tipo del que nos ocupa? Por lo pronto, parece difícil negar que este tipo de eventos –capitalidades culturales, exposiciones universales, juegos de invierno, copas del mundo- aparecen envueltos en la sombra de una sospecha: la de que constituyen grandes y muy costosas operaciones de marketing de una ciudad (o una región, o un país) que sirven para estimular determinados resortes económicos del lugar –ligados a los poderes económicos tradicionales-, para “recolocarlo en el mapa”, para promocionarlo turísticamente, para “lavarle la cara”, para crear incluso cierta conciencia nacionalista entre la población al calor de la pugna por la designación, para satisfacer ambiciones partidarias de un signo u otro... en mucha mayor medida que para arrojar verdaderos dividendos sociales en el conjunto de la población, que a la postre asistiría –en su generalidad- como convidada de piedra a la escenificación de los fastos sin que su status fuese a experimentar una transformación apreciable. Fuegos fatuos, por tanto, que producirían una falsa sensación de movimiento y de progreso, poco tiempo después convertida en papel mojado, oportunidad perdida. Obviamente, los medios de comunicación –más o menos ligados a los grupos de inversión interesados en las plusvalías que el acontecimiento genera- cumplen un disciplinado y eficaz papel en la difusión y legitimación del espejismo.

Esa es la sospecha, que no conviene que cristalice en realidad. Aportamos un par de ideas:
  • El proceso hacia la Capitalidad y el propio 2016 deben dejar nuevos equipamientos en la ciudad, que necesita la gran Biblioteca Central, un Centro de Experimentación Artística, nuevas salas de teatro, etc. Pero debe constituir también un debate que nos proporcione nuevas políticas de participación en la cultura, nuevos y más eficaces modos de penetración cultural en los sectores sociales más impermeables a sus efectos, una modificación del juego de relaciones entre lo educacional y lo cultural y, sobre todo, una redefinición del propio concepto de cultura, que debe acercarse más al estímulo a la creación activa en detrimento de su concepción como consumo pasivo y vertical de productos elaborados. Si el legado que dejase la capitalidad para el día después –que es lo que realmente debe importar de este tipo de experiencias- fuese el de los resultados de ese debate... el viaje, sin duda, habría merecido la pena. Para ello hay que transversal izar las acciones –romper los límites del mundo cultural instituido y oficializado-, ensayar sin miedo estrategias de verdadera participación y trabajar por romper el menoscabo de la mujer y de los más jóvenes en el diseño y disfrute de los bienes culturales.
  • Y por ahí, por el lado de la participación, entramos los de la provincia. Sería bueno que la capitalidad cultural cordobesa repartiera juego en la provincia. Deberíamos ir empezando a deshacer la impresión de que, en Córdoba, capital y provincia viven de espaldas. Nos necesitamos mutuamente: en lo universitario, en lo empresarial, en lo turístico, en lo cultural. Córdoba es más fuerte con su provincia al lado, y la provincia es más rica con una capital que se nutra de ella y revierta en ella. Por eso la capitalidad debe entenderse como una plataforma provincial, que englobe el barroco de Lucena y Priego, el modernismo y la tradición y el presente literario de Puente Genil, la apuesta por el teatro de Palma del Río, el legado académico de Cabra o la vocación hacia el teatro clásico popular de los pueblos de los Pedroches. La provincia hace tiempo que ha manifestado su voluntad de participar en la capitalidad cultural cordobesa: por la parte que me toca, el Ayuntamiento de Puente Genil inscribe desde hace años el sello oficial de Córdoba 2016 en toda su papelería institucional y una empresa de Puente Genil, “El Quijote”, fue la primera en formar un convenio con el Ayuntamiento de la capital para difundir en todas sus acciones de marketing el emblema de la capitalidad. Por eso, estamos dispuestos a compartir proyectos, a coordinar estrategias, a fortalecer la candidatura cordobesa. Tenemos un pasado – Juan Valera, Ricardo Molina, Juan Rejano, el inca Garcilaso, Garnelo, Alcalá Zamora, Rodríguez Luna, Eloy Vaquero, Vicente Núñez, Antonio Porras, Manuel Reina, Mario López constituyen una rica parte del legado cultural cordobés y son aportaciones originadas en Cabra y Puente Genil, en Montilla y Priego, en Montoro, Montalbán, Aguilar, Pozoblanco o Bujalance, como lo son los cantes de Lucena, la arquitectura industrial de Peñarroya o Puente Genil o los enclaves arqueológicos de Ategua, Almedinilla o fuente Álamo. Y tenemos un presente: la provincia posee una modélica red de museos locales, un tupido entramado de peñas flamencas y agrupaciones líricas, algunas de las Semanas Santas más genuinas de Andalucía, unos cuantos excelentes espacios escénicos y una porción de fundaciones culturales como las que esta noche compartimos mesa, llenas de actividad, de ideas que aportar y de una población que las nutre y soporta. Por eso, la Fundación Juan Rejano, que cuida de la memoria literaria de su mentor y que hereda de él la inclinación hacia la agitación ideológica y el posicionamiento crítico, desde el lenguaje de la creación, ante la diversidad del mundo actual, sólo entiende la Capitalidad como un ejercicio de revisión de nuestros modelos culturales, que no va a cambiar el mundo pero que debe insuflar nuevo vigor a nuestro armazón social.

Diseña eprinsa

Creado con Portal - Gestión de Contenidos Web

Proyecto incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa - Junta de Andalucía

Excmo. Ayuntamiento de Puente Genil- C/ Don Gonzalo nº 2, 14500, Puente Genil (Córdoba)
Telefono: 957 605 034 - Correo Electronico: administrador@puentegenil.com

Xhtml1.0 válido

Accesibilidad